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Última actualización: marzo 26, 2020

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La salud y la enfermedad son dos caras de la misma moneda. El resfriado común, la gripe estacional y todo tipo de infecciones dificultan nuestro día a día. Los periodos de convalecencia hacen que perdamos tiempo de clase o de trabajo, limitándonos a nuestra cama o nuestro sofá. Pero, ¿cómo podemos reforzar las defensas de nuestro cuerpo para no volver a enfermar?

Ya quisiéramos que existiera un remedio que nos garantice la salud eterna. Lo que sí podemos es adoptar una serie de medidas y rutinas saludables para mantener a nuestro sistema inmune lo más fuerte posible. De este modo, estaremos lo más capacitados posible para luchar contra la enfermedad. En MONEDEROSMART te contamos sobre los mejores tips para mantenernos sanos. ¡Sigue leyendo!




Lo más importante

  • Nuestro sistema inmune contiene células, moléculas de señal y proteínas que se encargan de luchar contra las agresiones externas (virus y bacterias).
  • Necesitamos alimentarnos correctamente, descansar el tiempo suficiente y mantener a raya el estrés para evitar desajustes en nuestra función inmune.
  • Si pensamos en adquirir un suplemento que refuerce nuestra inmunidad, podemos inclinarnos por los multivitamínicos, suplementos de vitamina C, productos con vitamina D, probióticos o productos naturales como la equinácea.

El sistema inmune y los suplementos: nuestras recomendaciones

En esta sección, te mostraremos los productos más interesantes del mercado online para fortalecer tu sistema inmune. Recuerda que ante cualquier síntoma sospechoso, debes acudir a tu médico. Una vez hayas descartado cualquier problema de salud grave, puedes utilizar estos productos para sentirte mejor o para resolver alguna carencia nutricional.

Vitamina D3 para mejorar los sistemas inmune, óseo y muscular

La vitamina D3 activa péptidos clave en nuestro organismo que desencadenan una fuerte respuesta antimicrobiana. Como resultado, ayuda a combatir los patógenos invasores, como aquellos que causan las gripes. En otras palabras, fortalece al sistema inmune.

Además, nuestro cuerpo necesita la vitamina D para absorber el calcio, el fósforo y los minerales esenciales que mantienen el sistema óseo y muscular saludable. Adicionalmente, mejora el estado de ánimo, pues influye en la producción de neurotransmisores para sentirse bien, como la serotonina.

Probióticos para combatir las bacterias de adentro hacia afuera

Los probióticos de calidad, como es el caso de este suplemento, aumentan la absorción del calcio en el organismo, necesario para los huesos. Además, influyen en una mayor producción de vitaminas y combate las bacterias malas en el tracto gastrointestinal.

Como resultado, mantienes un sistema digestivo saludable y los niveles de energía en su punto. De hecho, apoya en la creación de bacterias saludables, promoviendo el bienestar del sistema inmune desde adentro hacia afuera.

Multivitamínicos para fortalecer el organismo de hombres y mujeres

Existen multivitamínicos con la misma fórmula para todos, sin embargo los mejores son aquellos especializados, ya sea para hombres o mujeres. Es el caso de ON, que ofrece suplementos enfocados a potenciar las diferencias en cada tipo de género, sobre todo de quienes llevan una vida muy activa.

Este producto, por ejemplo, incluye 25 vitaminas y minerales esenciales para mantener el organismo fortalecido y sano. Entre ellas, vitaminas A, B, C, D, E y K. Asimismo, también incluye ácidos grasos como Omega 3, 6 y 9.

Vitamina C para pequeños fuertes en casa

No siempre es fácil hacer que nuestros hijos coman de manera saludable. Por esto, para mantenerlos fuertes, es importante complementar su nutrición con suplementos multivitamínicos. De esta forma, estaremos beneficiando y fortaleciendo su salud inmunológica, ósea, energética y tiroidea.

Este producto, especial para ellos, cuenta con vitaminas B6, B12, C y D3, zinc, aceites grasos y todos los nutrientes que necesitan. Además, parecen y saben a gomitas, por lo que serán irresistibles para ellos.

Lo que debes saber sobre cómo fortalecer el sistema inmune

El sistema inmune protege a nuestro organismo de la invasión por los patógenos (microorganismos nocivos). Una mala nutrición, el estrés crónico o el paso del tiempo, entre otros, pueden debilitar a nuestras defensas y volvernos vulnerables ante la enfermedad. Afortunadamente, podemos adquirir ciertos hábitos saludables que nos ayudarán a reforzar nuestra inmunidad.

aminos comiendo de forma saludable

Nuestro sistema inmune se divide en inmunidad innata y adquirida.
(Fuente: Yeulet: 42131725/ 123rf.com)

El sistema inmune y nuestras defensas

El sistema inmune es un conjunto de células, proteínas y moléculas de señal que se encargan de proteger al organismo frente a las agresiones del medio exterior. Coloquialmente, las conocemos como "nuestras defensas". Aunque, "sistema inmunológico" y "sistema inmunitario" también son expresiones válidas.

El sistema inmune es el guardián de nuestro bienestar.

Conocer a la perfección el sistema inmune es una hazaña solo al alcance de especialistas en genética e inmunología. Sin embargo, con unas pinceladas concretas seremos capaces de comprender mejor los mecanismos que refuerzan o debilitan el sistema inmune para mantenernos lo más sanos posible.

Hay dos tipos de inmunidad

Nuestras defensas se rigen por una serie de estímulos complejos que determinan la localización, la intensidad y la duración de la respuesta inmunitaria. Una forma muy simple de entenderlas consiste en dividir este sistema en dos formas de inmunidad (1):

  1. Inmunidad innata: También llamada inmunidad natural o inmunidad inespecífica. Es un sistema primitivo que depende de las barreras naturales (piel, moco, ácidos gástricos y sudor, entre otras) y de ciertas células (como los macrófagos) que destruyen a los microorganismos mediante mecanismos estereotipados (que no cambian dependiendo del germen).
  2. Inmunidad adquirida: En este caso, hablamos de una inmunidad específica. El sistema inmune será capaz de reconocer y responder frente a un microorganismo concreto, creando anticuerpos frente al mismo que facilitarán su destrucción. Esta respuesta se repetirá con mayor rapidez la próxima vez que el mismo germen nos infecte (capacidad de memoria).

Inmunidad innata Inmunidad adquirida
Respuesta Inespecífica (igual para todos los patógenos) Específica (se adapta al patógeno)
Rapidez Inmediata Retardada (varios días)
Memoria No
Componentes - Barreras naturales

- Inflamación y fiebre

- Fagocitos (células “devoradoras” de patógenos)

- Células “presentadoras” (capturan y muestran los microorganismos)

- Sistemas de ataque a la membrana de los patógenos

- Linfocitos T (células que destruyen microorganismos y regulan la respuesta del organismo)

- Linfocitos B (productores de anticuerpos)

- Anticuerpos

- Moléculas de señal

Es necesaria la existencia de una coordinación perfecta entre la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa. De lo contrario, pueden aparecer fenómenos de inmunosupresión (debilidad de las defensas) o autoinmunidad (nuestras defensas atacan a nuestro cuerpo). Afortunadamente, existen algunos hábitos saludables que pueden ayudarte a mantener este equilibrio.

Los aliados del sistema inmune: Descanso, dieta y deporte

Si queremos reforzar nuestro sistema inmunitario, lo primero que debemos hacer es revisar nuestra rutina diaria. ¿Llevas una alimentación equilibrada? ¿Duermes lo suficiente? ¿Estás sometido a estrés físico o emocional? Aunque estas cuestiones puedan parecer banales, la ciencia ha demostrado que pueden afectar al buen funcionamiento de tus defensas (2, 3, 4).

Lo cierto es que estos factores que tan poca relación parecen tener con la inmunidad son capaces de determinar nuestro grado de resistencia ante la enfermedad y la rapidez de nuestra recuperación. Por ejemplo, un estudio descubrió que el simple hecho de prestar más atención a los niños enfermos les ayuda a curarse antes (5). ¿Sorprendente, verdad?

Albert Szent-GyorgyiPremio Nobel de Medicina (1937)

"Una vitamina es una sustancia que hace que enfermes si no la consumes".

Una dieta saludable para luchar contra la enfermedad

El papel de la alimentación en el desarrollo de la inmunidad es extremadamente importante. A lo largo de los años, diferentes estudios científicos han demostrado que una nutrición deficiente afecta de forma negativa a la inmunidad innata y a la adaptativa. En la siguiente tabla se resumen los principales nutrientes y el papel que juegan en nuestras defensas (4, 6):

Nutrientes Funciónes Fuentes alimentarias
Arginina Buen funcionamiento de los macrófagos (producción óxido nítrico). Bayas de Goji, frutos secos, carne, espirulina y legumbres.
Vitamina A División celular y proliferación de los linfocitos. Aceite de hígado de bacalao, vísceras, boniatos, zanahorias, espinacas y margarina.
Vitamina C Refuerzo de las barreras epiteliales (piel).

Destrucción microbiana.

Posible proliferación de los linfocitos.

Cítricos, brécol, coliflor, kale y pimiento morrón.
Vitamina D Activación de  la respuesta inmune.

Producción de proteínas antimicrobianas.

Aceite de hígado de bacalao, leche fortificada, pescado azul, queso y yema de huevo.
Vitamina E Antioxidante.

Regulador de la respuesta inmune.

Interacción entre moléculas.

Semillas de girasol, aguacate, espinacas, acelgas y almendras.
Glutamina Fuente de energía para las células del sistema inmune.

Replicación de las células del sistema inmune.

Carne de pollo, carne de vaca, huevos, lácteos y proteína de cáñamo.
Hierro Desarrollo y maduración de los linfocitos. Carnes rojas, conservas de pescado, tofu, anacardos, espinacas.
Selenio Respuesta ante infecciones virales y regulación de la inflamación. Carne de cerdo, carne de vacuno, carne de ave, nueces de Brasil y atún.
Zinc División celular y proliferación de los linfocitos Carne, marisco, frutos secos, lácteos y granos integrales.

Una alimentación adecuada permitirá que nuestras defensas se activen de forma adecuada ante una agresión viral o bacteriana. En general, los expertos concuerdan en afirmar que la dieta mediterránea es una de los más adecuadas para evitar carencias o excesos en nuestra alimentación (7, 8). ¡Que en tu plato no falten pescado, carne magra, verduras y aceite de oliva!

Si, por el contrario, nuestra dieta es inadecuada, podríamos comenzar a sufrir déficit de vitaminas, proteínas o minerales. En MONEDEROSMART encontrarás numerosos artículos que te permitirán conocer de forma más específica los nutrientes nombrados con anterioridad. Consúltalos si crees sufrir alguna carencia alimentaria.

El deporte como prevención

El ejercicio físico posee innumerables beneficios. La actividad física mantiene a raya el estrés, permite un mejor descanso nocturno y nos ayuda a quemar calorías para mantener un peso saludable. Además, es un fantástico agente antienvejecimiento. Y no nos referimos únicamente a un efecto estético.
¿Sabías que moverte también mantiene joven a tu sistema inmune?

Se ha demostrado que la práctica regular de deporte (sin caer en excesos) refuerza a nuestro sistema inmunológico a lo largo de los años, combatiendo en parte los efectos del envejecimiento. Y es que nuestras defensas también sufren y se debilitan con el paso del tiempo, volviéndonos vulnerables a la infección (9, 10).

Pero, ¿cuánto deporte debemos hacer al día para a mantenernos sanos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara al respecto. Los adultos con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años deben hacer un mínimo de 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada a la semana (o 75 minutos semanales de deporte vigoroso).

Por supuesto, los niños y las personas mayores de 65 años también pueden beneficiarse (y mucho) de la actividad física. No obstante, en su caso concreto, se prefiere que realicen actividades de ocio o familiares. En la siguiente tabla se recogen, de  forma más ordenada, las pautas recomendadas por la OMS con respecto al deporte (11):

Grupo de edad Recomendaciones OMS
Niños 5-17 años  Preferiblemente ejercicio aeróbico

Actividad de tipo lúdica o educación física

Mínimo de 60 minutos de actividad diaria

Actividades más enérgicas al menos tres veces por semana

Adultos 18-65 años  Actividades recreativas, desplazamientos (a pie o en bicicleta) y trabajo

Mínimo 150 minutos semanales de ejercicio de moderada intensidad

Alternativamente, 75 minutos semanales de ejercicio de alta intensidad

Cada sesión de ejercicio debe durar un mínimo de 10 minutos

Realizar actividades para fortalecer músculos y huesos dos o más veces por semana

Mayores de 65 años Actividades recreativas, desplazamientos (a pie o en bicicleta), trabajo (hasta la jubilación) y actividades en familia

Mínimo 150 minutos semanales de ejercicio de moderada intensidad

Alternativamente, 75 minutos semanales de ejercicio de alta intensidad

Cada sesión de ejercicio debe durar un mínimo de 10 minutos

Los adultos con movilidad reducida deben realizar actividades de rehabilitación al menos tres veces por semana

Realizar actividades para fortalecer músculos y huesos dos o más veces por semana

Los adultos con una edad muy avanzada o debilitados deben hacer la actividad física que su estado de salud les permita

Los beneficios de un sueño reparador

Seguro que conoces perfectamente la importancia de dormir bien para mantener una buena salud mental y física. Pero, ¿es posible que el sueño también refuerce nuestras defensas? Lo cierto es que se ha descubierto una relación directa entre el descanso nocturno y el sistema inmune que está perfectamente sincronizada con el ritmo circadiano.

  • Mientras dormimos, nuestro cuerpo se prepara para la lucha contra la infección.
  • El descanso beneficiará especialmente a la inmunidad adaptativa, sintetizándose anticuerpos y moléculas de señal.
  • Además, se estimulará la memoria inmunológica, para reaccionar con rapidez ante virus o bacterias con los que hayamos entrado en contacto previamente (3, 12).

¿Sabías que muchas personas duermen una cantidad de horas muy inferior a lo recomendado? En la siguiente tabla podrás encontrar el tiempo de descanso que la National Sleep Foundation (Fundación Nacional del Sueño) ha determinado como adecuadas para las diferentes edades (13). Intenta cumplir con estas recomendaciones, ¡tu salud te lo agradecerá!

Grupo de edad Horas de sueño
Recién nacidos (0-3 meses) 14-17 horas
Bebés (4-11 meses) 12-15 horas
Niños pequeños (1-2 años) 11-14 horas
Niños (3-5 años) 10-13 horas
Niños mayores (6-13 años) 9-11 horas
Adolescentes (14-17 años) 8-10 horas
Adultos (18-65 años) 7-9 horas
Mayores (más de 65 años) 7-8 horas

Una vida plena para una salud de hierro

Increíble, pero cierto. Nuestras emociones, siempre cambiantes, se interrelacionan con nuestras defensas y pueden afectar de forma positiva o negativa. Una vida activa, con proyectos motivantes y el afecto de nuestros seres queridos puede mejorar nuestra producción de anticuerpos, así como la respuesta de nuestra inmunidad innata (14).

Por supuesto, la vida no siempre es fácil. Podemos vernos afectados por situaciones estresantes y dolorosas que se escapan de nuestro control. Lógicamente, nos sentiremos tristes, ansiosos e incluso furiosos ante los eventos más trágicos. Pero, ¿existen formas de fortalecer nuestra armadura emocional para gozar de una salud más fuerte? ¡Claro que sí!

  • Amor: No es poesía, es genética. Los estudios más recientes han revelado que durante el proceso de enamoramiento, existe una regulación de la inmunidad. Aunque estos datos necesitan ser examinados con mayor detalle, algunos expertos sospechan que el amor y la pasión tienen un efecto positivo sobre las defensas (15).
  • Religión: Este hallazgo tan esperanzador ha sorprendido a los científicos. Los adultos mayores que acuden regularmente al lugar de culto correspondiente a su fé parecen producir una mayor cantidad de ciertos mediadores del sistema inmune. Aparentemente, estas personas tienen unas defensas más fuertes en comparación con otros individuos (16, 17, 18).
  • Prácticas meditativas: Si no te consideras una persona religiosa, las prácticas de meditación mindfulness también parecen ser potenciales refuerzos del sistema inmune. Las prácticas ancestrales de yoga y Taichi Chuan también han demostrado reducir la inflamación corporal y activar las defensas, siempre y cuando se realicen con constancia (19, 20, 21).
  • Atención psicológica: Si hemos sufrido un evento traumático, pedir ayuda a un profesional de la psicología podría ayudarnos más de lo que creemos. La terapia psicológica, además de ayudarnos a equilibrar nuestra salud mental, podría mejorar la capacidad de nuestro cuerpo para responder a las infecciones, modulando la respuesta inmune (22, 23).
dieta balanceada

Para defendernos de la infección necesitamos nutrirnos correctamente.
(Fuente: Navas: 56556286/ 123rf.com)

Los enemigos de la salud

Ya sabes que el sistema inmunitario de las personas que se mantienen activas suele ser más fuerte que el de los individuos sedentarios. Lo mismo ocurre si comparamos a quienes siguen una dieta saludable y a los aficionados a la “comida basura”. Pero también existen una serie de hábitos nocivos que debilitan a tus defensas. Puedes fortalecerte renunciando a ellos:

  • Tabaco: Es bien conocido que el tabaco aumenta las probabilidades de sufrir varios tipos de tumores. Sin embargo, fumar también puede influenciar de forma negativa a la inmunidad, alterando la actividad de las células que nos protegen frente a las infecciones del tracto respiratorio. Esta situación podría hacernos más vulnerables frente a la enfermedad (24).
  • Alcohol: En el caso de las bebidas alcohólicas, se ha asociado su abuso (beber grandes cantidades de alcohol a menudo) con una mayor predisposición a sufrir enfermedades virales y bacterianas. Algunas, según la OMS, son especialmente graves (tuberculosis y VIH) (25, 26).
  • Otras drogas: La heroína y la cocaína parecen ser capaces de alterar la respuesta del cuerpo a la infección. Aunque estos datos necesitan ser corroborados por más estudios, la influencia negativa de estos compuestos en nuestro día a día desaconseja su consumo de cualquier forma (27, 28).

Por último, no debemos perder de vista nuestros niveles de angustia y nerviosismo. Actualmente, se acepta la existencia de dos tipos de estrés. El primero, el estrés “bueno”, está bien delimitado en el tiempo (enfrentarnos a un examen o competir en un evento) y puede tener una cierta influencia positiva sobre nuestras defensas.

Por otro lado, el estrés “malo” es aquel que se alarga en el tiempo (sufrir bullying o cuidar de un familiar enfermo). En este caso, ocurrirá un “agotamiento” de nuestras defensas, que pueden verse superadas por la situación adversa. En este caso, es recomendable buscar ayuda para reducir, al menos en parte, nuestro sufrimiento (2, 23).

chica tomando pildora

Los suplementos pueden complementar nuestra dieta para evitar carencias que puedan hacernos enfermar.
(Fuente: Guillem: 102077414/ 123rf.com)

Sobre el uso de suplementos para hacer frente a la enfermedad

¿Son útiles los suplementos para fortalecer nuestro sistema inmune? Los datos de los que disponemos actualmente son contradictorios. Sabemos que los requerimientos nutricionales van cambiando a lo largo de nuestras vidas, dependiendo de nuestra edad y de nuestro nivel de actividad.
En el caso de aparecer una carencia dietética, los suplementos pueden solucionarla.

Sin embargo, mejorar nuestro estado nutricional no parece traducirse en un aumento inmediato de nuestra capacidad para luchar contra la  infección. Es posible que el uso de los complementos nutricionales deba hacerse durante un periodo prolongado de tiempo (más de 8 semanas) para ver resultados en este ámbito (29).

También resulta extremadamente importante recordar que los suplementos nunca pueden sustituir al tratamiento médico. Es más, el abuso de ciertos complementos (por ejemplo, suplementos de hierro) durante un periodo de enfermedad podría ser perjudicial, aportando nutrientes a los microorganismos patógenos y promoviendo su multiplicación (30).

Por este motivo, debemos hacer un consumo prudente y bien meditado de los suplementos si queremos fortalecer nuestras defensas, priorizando siempre la adquisición de hábitos saludables. En la siguiente sección hablaremos de los productos más interesantes para mantener a raya la enfermedad y contrastaremos la información disponible sobre los mismos.

Fulvio D’AcquistoProfesor de Inmunología. Universidad de Roehampton (Londres)

"Los Antiguos Romanos sabían que el estar enamorado, sentir pasión, resulta saludable para el cuerpo tanto como para la mente".

Criterios de compra

Los productos que encontrarás a continuación se ofrecen en el mercado como posibles suplementos que refuerzan las defensas. En las siguientes líneas, discutiremos su utilidad y sus posibles  aplicaciones, estableciendo una serie de criterios de compra para que puedas hacer la elección que mejor se ajuste a ti. ¡No dejes de consultar esta sección!

Suplementos multivitamínicos y multiminerales

Los suplementos que combinan vitaminas y minerales pueden ayudar a las personas que, por cualquier razón, sufran una carencia nutricional. Los veganos (dietas desprovistas de vitamina B12), las personas que intentan adelgazar (baja ingesta de nutrientes) y los ancianos (vulnerables a la malnutrición) serán los que más se beneficien de estos productos (6, 31, 32, 33, 34).

Ingrediente multivitaminas Efecto
Vitamina A Evita los estados carenciales.

Especialmente útil para prevenir enfermedades infecciosas en personas malnutridas.

Vitaminas del grupo B Evita los estados carenciales.
Vitamina C Podría acortar la duración y reducir la severidad de las infecciones del tracto respiratorio.
Vitamina D Evita los estados carenciales, supuestamente reduciendo la frecuencia de enfermedades del tracto respiratorio.
Hierro Evita los estados carenciales, reduciendo aparentemente la probabilidad de infección.

Su toma indiscriminada podría empeorar las enfermedades subyacentes.

Selenio Evita los estados carenciales, mejorando la respuesta inmune a la infección viral.

Su toma indiscriminada podría empeorar los síntomas del asma y favorecer la invasión por parte de parásitos.

Zinc Posible reducción de la intensidad de los síntomas del resfriado común.

Podría acortar el tiempo de recuperación del resfriado común.

Asegúrate de que no estás sufriendo una infección en el momento de empezar a tomar tu suplemento (las fórmulas que contienen hierro podrían empeorar su evolución). Además, consulta con tu médico si estás tomando alguna medicación que pudiera interactuar con estos complementos.

Vitamina C

Prácticamente la totalidad de los suplementos multivitaminas contienen ácido ascórbico (vitamina C). Sin embargo, la popularidad de este nutriente también lleva a muchas personas a consumirla de forma individual. Paradójicamente, el uso que generalmente se le da a esta vitamina (prevención del resfriado) podría no ser el más adecuado.

Actualmente, se cree que la vitamina C no evita que enfermemos. Sin embargo, podría reducir la intensidad de los síntomas y la duración del resfriado (33). Antes de utilizarla, asegúrate de no sufrir otra patología más grave que pueda requerir atención médica (como una neumonía).

naranja

La vitamina C parece tener cierta utilidad para aliviar los síntomas del resfriado.
(Fuente: Doroshin: 38455095/ 123rf.com)

Vitamina D

Una dieta equilibrada puede hacer que no necesitemos suplementos multivitamínicos o de vitamina D. Sin embargo, a pesar de alimentarnos correctamente podemos sufrir una carencia de colecalciferol. Y es que la vitamina D se obtiene, mayormente, por la exposición al sol. Considera este complemento si trabajas turnos nocturnos o si pasas mucho tiempo en el interior (35).

Esta vitamina se acumula, por lo que puedes tomar megadosis de colecalciferol de forma semanal o dosis más limitadas a diario (consulta nuestro artículo sobre vitamina D para saber más). Elige, de forma preferente, fórmulas que contengan D3, mucho más biodisponible que la D2.

Probióticos

La microbiota de nuestro cuerpo es especialmente importante para nuestro bienestar. Estas bacterias beneficiosas evitan que seamos colonizados por microorganismos nocivos, por lo que mantener una “flora” saludable debe ser una de nuestras prioridades. El estrés, la mala alimentación y el uso de antibióticos pueden destruir este delicado equilibrio (36, 37).

Aunque existen cientos de fórmulas de probióticos, por lo general, los expertos suelen señalar a los complementos que contienen la especie Lactobacillus como especialmente positivos para nuestra salud. Las personas inmunodeprimidas no deben utilizarlos sin supervisión médica.

foco

¿Sabías que las vacunas introducen en nuestro organismo microorganismos inactivados o fragmentados? Este procedimiento activa a nuestras defensas y permite la creación de anticuerpos frente a enfermedades concretas.

Otros fórmulas medicinales

Ciertos productos (generalmente de  origen vegetal, pero también preparados a partir de la miel o de sus derivados) podrían contribuir al refuerzo del sistema inmune. Existen estudios que ofrecen resultados dispares acerca de elementos tan populares como el propóleo, la equinácea, los arándanos, el jengibre o la jalea real (38, 39, 40, 41):

Componente A favor En contra
Arándanos (extracto) Altos niveles de vitamina C, posible prevención de las infecciones del tracto urinario.

Pocos efectos secundarios graves.

Resultados dispares, se necesitan más estudios.

Puede causar molestias digestivas.

Equinácea Leve protección (prevención) ante el resfriado común. No acorta la duración del resfriado.

Efectos adversos de tipo gastrointestinal, cutáneo o nervioso (insomnio).

Jalea real Aporte de vitaminas y minerales.

Podría mejorar la función inmune.

Se necesitan más estudios (en voluntarios humanos) que confirmen los hallazgos.

No apto para diabéticos.

Jengibre Alivio de sintomatología digestiva (náuseas y vómitos).

Pocos efectos secundarios.

Efectos principalmente antinflamatorios y antioxidantes.

Se necesitan más estudios que confirmen su eficacia.

Propóleo (própolis) Acción antiséptica, bactericida y antifúngica. Se necesitan más estudios (en voluntarios humanos) que confirmen los hallazgos.

Necesita ser sometido a procesos de estandarización y regulado por las autoridades sanitarias.

En general, estos componentes necesitan de estudios exhaustivos que confirmen o descarten su capacidad para reforzar nuestra inmunidad. Los suplementos a base de equinácea (Echinacea angustifolia) han demostrado tener una influencia positiva (aunque no significativa) como prevención del resfriado común.

Resumen

Nuestro sistema inmune nos protege de los ataques de virus, bacterias, hongos y parásitos. Si queremos mantener a nuestras defensas en el mejor estado posible, debemos adquirir una serie de hábitos saludables. Alimentarnos de la forma adecuada, ejercitarnos, evitar el consumo de drogas y mantener una actitud positiva nos ayudará a mantenernos sanos durante más tiempo.

Los suplementos para reforzar el sistema inmune deberían utilizarse para amortiguar carencias nutricionales o para aliviar los síntomas de enfermedades más leves, una vez hayamos descartado sufrir infecciones graves. Es posible que algunos compuestos, como la equinácea, nos ayuden a evitar los resfriados en los meses más fríos.

Si este artículo te ha servido para comprender mejor las formas de fortalecer tu sistema inmune, compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario. ¡Muchas gracias!

(Fuente de la imagen destacada: Monticello: 32014496/ 123rf.com) 

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Anabel Rodríguez Doctora en Medicina
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